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La imagen de la Virgen de Covadonga nos
recuerda y hace vivir lo que ella fue en la historia de salvación
para Jesús y para sus discípulos de ayer y de hoy.
La Santina es una imagen de María entrañada e inculturada
en el pueblo asturiano por historia, por antigua tradición,
por transmisión familiar, por experiencia religiosa personal.
Arraigada profundamente en las gentes de esta tierra y constituye
uno de los signos con más fuerza y poder de convocatoria
de los que Asturias tiene.
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Realidad y Significado |
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Covadonga es un nombre que designa una realidad.
Tal realidad atesora muchos significados. Covadonga está
en Asturias. Su dimensión física se realiza en la
evolución natural de esta tierra. Su dimensión histórica
y cultural se integra en el avance milenario de esta sociedad. Es
más, Covadonga ha dado origen a lo que ha sido y es Asturias.
Desde este germen creció la España cristiana como
muralla que detuvo y rechazó la invasión islámica.
Por ello aquí se salvó Europa como universo de luz
racional, libertad, humanismo y trascendencia. Por ello merece la
pena acercarse y entrar con la mirada abierta en este lugar donde
se funden naturaleza e historia, altura y profundidad, fuerza y
belleza, intimidad recogida y proyección universal
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¿Cómo se formó
este paisaje? El cimiento geológico de Asturias presenta dos
zonas diferenciadas. La primera sería la occidental, más
primitiva, formada por rocas silíceas, que originan sus formas
redondeadas y oscuras de severa belleza, y que dominan esa parte de
nuestra región. En cambio la zona centro-oriental se ha formado
en el periodo carbonífero. Por eso en ella dominan las rocas
calizas, fácilmente erosionables. Aquí la orogénesis
alpina ha levantado los Picos de Europa, en cuyo borde se abre el
valle de Covadonga.
Así el monte Auseva,
la sorprendente abertura de la Cueva, el chorrón que cae debajo
de ella, son producto final de una acción erosiva, que arranca
desde hace millones de años. El manto vegetal que los cubre
combina especies supervivientes de las glaciaciones cuaternarias con
otras que han venido tras la mejora climática del Neolítico.
Éste trae la agricultura, la domesticación de animales
y, al final, los metales, que permitirán la acción humana
sobre el medio, lo que explica muchos aspectos del paisaje actual.
¿Por qué se llama Covadonga esa oquedad
hundida rompiendo la pared de caliza gris que el monte lanza para
apoyarse sobre el suelo? El nombre no es un brote ambiguo o un azar
lingüístico, sino que nace de algo anterior a él,
que está allí y que califica su cóncavo espacio.
No es una vaguedad que genera confusión o ambigüedad.
Es una presencia fuerte que impone una definición precisa.
Además, mujer, y no sometida a ningún yugo, sino dominante
desde ella misma. Eso dice el título latino: Cova Domínica o Cueva de la Señora. La evolución a
través del uso abrevia con frecuencia las voces largas. Entonces domínica acabó en donga . Y resultó Covadonga. Acerquémonos a contemplar tan extraordinaria
Señora. |
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Nuestra Señora de Covadonga |
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Su presencia destella en una imagen.
Desde su venida a la Cueva, hace más de mil trescientos años,
las presiones agresivas del duro clima, quizá hayan obligado
a cambiar las imágenes concretas en numerosas ocasiones. En
este momento nos interesa conocer aquella que tenemos ante nosotros.
Su figura ha sido tallada, encarnada, dorada
y policromada sobre madera de roble. El tiempo de su confección
es el siglo XVI. Sus medidas son 71, 4 cm de altura, incluyendo la
peana. La anchura llega a 46 cm, y la profundidad a 21. El Niño
actual ha sido colocado en el año 1704, sobre la mano izquierda
de la Madre.
En su vestidura merece destacarse
el manto que luce Nuestra Señora desde los hombros hasta los
pies y cae en su parte posterior en ángulo hasta la base de
la peana. Sus colores cambian según los tiempos litúrgicos.
El manto normal es de color rojo púrpura, con una cenefa dorada.
Se completa con el jubón, camisa de manga larga ceñida
al talle, y la basquiña o falda con sencillas estampaciones
de motivos florales. |
A lo largo del tiempo ha recibido siempre esmerada atención
y cuidados constantes. Así el conjunto fue retocado en 1820.
Se reajustó en 1874. Finalmente ha sido restaurada por el Instituto
Nacional de Conservación y Restauración de la Dirección
General de Bellas Artes en 1971 y 1986.
La actual imagen de Covadonga estuvo en la
capilla de la Colegiata de San Fernando desde 1778 hasta 1820 en que
fue llevada a la Cueva, donde se había habilitado una pequeña
capilla para su custodia. |
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La antigua talla del siglo XVI fue en 1874 transformada en la Santina
que hoy conocemos por el imaginero y dorador valenciano Antonio Gasch,
responsable también de la brillante decoración del camarín
de la Cueva, diseñado por Roberto Fransinelli. Igualmente a
Gasch se debe la hechura de la artística peana con tres cabezas
de querubines sobre la que descansa la venerada figura. La imagen
de la Virgen de Covadonga nos recuerda y hace vivir lo que ella representa
en la historia de salvación para Jesús y para sus discípulos
de ayer y de hoy. La Santina es una imagen universalmente conocida.
Preside calles, fachadas y el interior de los hogares. Tras una cierta
decadencia a finales del siglo XVIII y parte del siglo XIX, su devoción
ha crecido y se extiende sin cesar.
Esta cordialmente arraigada en el pueblo
asturiano. Sobre todo, en los emigrantes que, alejados un tiempo de
su tierrina natal, al retornar, sienten como un deber cordial acudir
a Covadonga, como se acude al hogar de la Madre. Es un signo que,
por encima de cualquier división, une a todos los hijos de
esa comunidad histórica que llamamos Asturias. |
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Origen del culto a Sta. María en la Santa Cueva |
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La
historia primitiva nada nos ha dejado escrito acerca de los
comienzos del culto a la Virgen María en la Cueva de
Covadonga, y las noticias que de aquella época tenemos,
es necesario buscarlas en la tradición.Refiere ésta
que la Cueva de Covadonga servía de retiro a un ermitaño
que la tenía dedicado al culto de la Virgen, cuya imagen
allí se veneraba.
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En
cierta ocasión Pelayo, refugiado con otros cristianos
en aquellas montañas, entró en la Cueva persiguiendo
a un malhechor. El ermitaño rogó a Pelayo que
lo perdonara, puesto que se había acogido a la protección
de la Virgen, y que llegaría también el día
en que él tendría necesidad de buscar en la
Cueva el amparo y ayuda de Nuestra Señora.
Algunos historiadores dicen- que
lo más verosímil es que Pelayo y los cristianos,
en la huída por aquellas montañas, llevarían
consigo alguna imagen de la Virgen, que colocaron en la Cueva
para implorar su protección, o mejor que la pondrían
allí después de la victoria obtenida, a fin
de dar culto a María Santísima en memoria' y
gratitud por el triunfo obtenido por su mediación y,
más tarde, Pelayo, deseando tributar a María
un homenaje perenne, edificó en la misma Cueva un altar
a la Virgen María.
Las
Crónicas árabes, cuando hablan de Covadonga
afirman que en esta Cueva las mermadas fuerzas de Pelayo
encontraron refugio, alimentándose de la miel que
las abejas habían producido en las colmenas construidas
en las hendiduras de las rocas. |
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| Ante ella
se libró lo que se vino a llamar la “Batalla de
Covadonga” y que vendría a ser una de “las primeras
piedras de la Europa cristiana”. Las viejas crónicas
ponen en boca de Pelayo esta afirmación: “Nuestra
esperanza está en Cristo y de este pequeño
monte saldrá la salvación de España”.
El rey Alfonso I y su esposa Dª Hermesinda, construyeron
una iglesia y en ella fueron erigidos tres altares, dedicados
uno a la Santísima Virgen, en el misterio de su
Natividad; otro a San Juan Bautista y el tercero a San
Andrés. Además, con el fin de que se tributara
un culto continuo a la Madre de Dios, fundaron dichos
monarcas un monasterio. |
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La escritura de fundación que se atribuye a Alfonso I
dice que hace entrega de la iglesia a los monjes Benedictinos;
trae la lista de donaciones de objetos para el culto y privilegios
y firman el Rey y la Reina, tres Obispos, dos Abades y algunos
caballeros y manda trasladar desde el Monsacro una imagen de
Nuestra Señora. A este templo construido en la hendidura
de la peña se le llamó “del milagro” dado que
al ser construido con madera y ésta volar tanto sobre
el abismo era un auténtico milagro que se mantuviese
en pie. |
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Erección de la Iglesia y Monasterio |
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El rey Alfonso I y su esposa Doña Hermesinda, construyeron
una iglesia y en ella fueron erigidos tres altares, dedicados
uno a la Santísima Virgen, en el misterio de su Natividad,
otro a San Juan Bautista y el tercero a San Andrés. Además,
con el fin de que se tributara un culto continuo a la Madre
de Dios, fundaron dichos monarcas un monasterio. La escritura
de fundación que se atribuye a Alfonso I expone cómo
hace entrega de la iglesia a los monjes benedictinos, y trae
la lista de donaciones de objetos para el culto y privilegios.
La firman el Rey y la Reina, tres obispos, dos abades y algunos
caballeros. |
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Covadonga en los s. XVI y XVII |
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Después de un silencio de dos siglos,
en que apenas documento alguno hace mención de Covadonga,
aparece el Rey Felipe II enviando a su cronista, Ambrosio de Morales,
a que visite el Santuario y le diese cuenta de su estado. Llegó
Morales a Covadonga en el año 1.572 y, en su interesante
obra “Viaje Santo” describe cómo se hallaba en aquella fecha
la Santa Cueva y la Capilla construida en su interior.
Dice así
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“Para hacer la iglesia en la misma Cueva,
porque el suelo era muy pequeño, encajaron en la peña
vigas, cavando agujeros, los cuales vuelan tanto, sin ningún
sostenimiento, que parece milagro no caerse el edificio, y de
esto tiene temor quien mira de abajo. Quedó así
el suelo parte de la peña y parte de esta madera, para
hacer una iglesia más larga, no toda tuvo altura bastante,
y hay covachas y otras entradillas, que no quisieron picar,
a lo que yo creo, por dejar lo más que se pudiera de
lo natural. Hay forma de Capilla mayor con un arco labrado de
piedra, y otro al lado, que parece hacer nave; mas todo tan
pequeño, que estando el sacerdote y el ministro en la
Misa, no cabe ya más nadie dentro de lo que es la Capilla.
Anchura tiene la iglesia, aunque desigual, y no conforme nada
con el lado contrario, que es el de la madera; y porque si el
coro estuviera abajo, ocupara mucho allá arriba lo repartieron
bien con otro altar, porque que alcanza mal el abajo. Con esto
hay en la iglesia Capilla mayor, con laterales, coro y algo
a la manera de crucero. Esta iglesia dicen que la labró
el Rey D. Alfonso el Casto che Alfonso I) de la manera que ahora
está, y que así dura desde entonces milagrosamente
sin pudrirse la madera. Dios más que esto puede hacer;
mas yo veo manifiestas señales en todo de obra nueva,
y no del tiempo de aquel rey. En el altar mayor está
una imagen de Nuestra Señora, de obra bien hecha. Con
esta imagen se tiene gran devoción en esta tierra, y
se hacen en ella grandes romerías, y hay gran concurso
el día de Nuestra Señora de septiembre y por ello
se llama el Monasterio de Santa María de Covadonga. En
el altar está siempre una cruz harto grande, de plata”. |
Durante el pontificado del Obispo
D. Diego Aponte de Quiñónes (1.585-1.599), se construyó
la iglesia de San Fernando, que se conserva actualmente en buen
estado. Tiene torre cuadrada, bóveda de crecería y
coro. Adosada a esta iglesia, sobre la primitiva vivienda de monjes
Benedictinos, se levantó la Colegiata que hoy existe que
Con el paso del tiempo vino a llamarse “Casa de las Novenas”.
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Las
partes más antiguas de este edificio corresponden a dos
sepulcros de abades de estilo románico y que se encuentran
en el claustro bajo flanqueando la entrada del actual “Cementerio
de los Canónigos”. En este claustro bajo, en la pared
de una de sus crujías, se encuentra el sepulcro de D.
Pedro José Pidal y Món, primer marqués
de Pidal, concedido por el Cabildo de Covadonga en la segunda
mitad del siglo XIX. Felipe IV sería el gran impulsar
de Covadonga al facilitar el paso del Cabildo regular a secular
aumentando la dotación y elevando el número de
los capitulares. Para ello se construyeron once casas como lugar
de vivienda para seis canónigos y cinco beneficiados
y un albergue de peregrinos.
El
reinado de Carlos II trajo para Covadonga la construcción
de una escalera de subida a la Santa Cueva y que viniese a sustituir
la antigua de madera. Es la llamada escalera del perdón.
El reinado de Felipe V fue también beneficioso para Covadonga.
Agregó a la Colegiata las rentas de la antigua abadía
de Muñón.
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Incendio en la Iglesia de la Santa Cueva |
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En 1.676, siendo obispo D. Alfonso Antonio de San Martín,
era de la manera siguiente: En el interior de la iglesia de
la Santa Cueva, según el inventario del año “El
templo de Santa María tiene altar y retablo de cuatro
columnas, entorchados a los lados en que está la imagen
de A Nuestra Señora en su caja sobre un trono de bulto
de madera, estofado de plata con su media luna del mismo género
y pintura con lámparas de plata siempre ardiendo, estrechado
coro de trece sillas y en la cajonería ricas alhajas
y primorosos ornamentos. |
Entre las alhajas se cuentan cuatro lámparas
de plata, una de ellas regalo de Carlos II; dos Cálices donados
por Felipe II; un viril guarnecido de rubíes, diamantes y esmeraldas,
por Felipe IV; un magnífico terno de tisú de oro, de
la casa de los Duques de Gandía, que había servido en
el oratorio de San Francisco de Borja”. Tal era el estado de la Santa
Cueva cuando un incendio producido, dicen por un rayo, la redujo a
cenizas, pereciendo entre las llamas la imagen de la Virgen y todas
las riquezas que eran muchas, en materia de joyas y ornamentos sagrados.
Comisionado por el Cabildo de Covadonga el Abad.
Nicolás de Campomanes, informó a la Corte de la situación en
la que se encontraba el Santuario, al enterarse el Rey Carlos III,
movido por el Conde de Campomanes, ordenó se levantara un nuevo
templo monumental, para ello mandó a su arquitecto de cámara
Ventura Rodríguez a que “pasase por Covadonga y levantase
la planta de un edificio correspondiente a la celebridad del Santuario”.
Se hizo el presupuesto del proyecto que ascendía
a la cantidad de catorce millones de reales. Ordenó el Rey
una cuestación en toda España con el fin de recaudar
esa cantidad. El proyecto del templo que se iba a construir, era grandioso
y de arquitectura greco-romana. Las obras del mismo se inician en
el mes de mayo del año 1.781 siendo encargada la construcción
del mismo al arquitecto Manuel Reguera; si embargo debido a la oposición
del Cabildo “por ocultar la hermosura silvestre de la Cueva”
y al elevado coste del mismo, hizo que tal proyecto no pasase de los
cimientos que son los que actualmente se encuentran al pie de la Cueva
canalizando el río Deva.
Entretanto a la Virgen se le daba culto, después del incendio del año
1.777, en una capilla situada a un lado de la Santa Cueva, colocándose
en ella una imagen donada por el Cabildo de Oviedo. Tuvo lugar esa
donación el 17 de julio de 1.778. Los oficios religiosos se
celebraban en la Iglesia de San Fernando. |
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Construcción del Templo Monumental |
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Para emplazar el templo monumental que
se proyectaba, se eligió el cerro situado entre el Monte
Auseva y el Monte Ginés. El primer proyecto se debe a Roberto
Frasinelli, también llamado el “Alemán de Corao”.
Comenzaron las obras el 30 de julio de 1.877, poniendo el primer
barreno el rey Alfonso XII, iniciando el desmonte de veintisiete
mil metros cúbicos de piedra que fue necesario extraer para
llegar el nivel conveniente.
El 11 de noviembre del mismo año
el Obispo Sanz y Forés bendijo y colocó la primera
piedra del templo que no logró ver terminado por haber sido
trasladado a Valladolid. El 14 de octubre de 1.882 se suspendieron
las obras por falta de medios económicos. Después
de una breve residencia del Obispo Sebastián Herrero Espinosa,
fue nombrado Obispo de Oviedo Fray Ramón Martínez
Vigil. Éste continuaría con las obras de construcción
de la Basílica encargándole para ello los planos al
Arquitecto Federico Aparici, a quien la Junta de Oviedo había
encargado últimamente la dirección de las obras del
templo de Covadonga.
La empresa
no era fácil ya que el nuevo arquitecto se encontraba
sin plano alguno y sólo existía un dibujo ideado
por Frasinelli.
El 15 de noviembre
de 1.891 inauguró el Obispo Martínez Vigil la
cripta del templo. Al mismo tiempo que realizaban las obras
del templo, se construyó el palacio episcopal, con la
sala capitular, archivo, biblioteca y otros inmuebles. También
dieron comienzo, por estas fechas, las obras de construcción
del “Hotel Pelayo”.
E1 28 de abril
de 1.886, se procedió a construir el templo sobre la
cripta y, desde esta fecha, se continuaron las obras sin interrupción.
El presupuesto del templo ascendía a la cantidad de 1.226.120
Ptas. Por fin, después de veinticuatro años, el
7 de septiembre de 1.901, el Obispo Martínez Vigil lo
vio terminado y elevado a la categoría de Basílica
por el Papa León XIII. Era Abad de Covadonga D. Nemesio
de Barinaga anteriormente párroco de Pola de Siero. |
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Coronación de la Virgen |
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| Con motivo del duodécimo
centenario de la batalla de Covadonga, el 8 de septiembre
de 1.918, fue coronada solemnemente la Virgen de Covadonga
por el Arzobispo de Toledo el asturiano D. Victoriano
Guisasola en presencia de las Reyes D. Alfonso XIII
y D' Victoria Eugenia. La idea de la coronación
había partido del entonces Obispo de Oviedo doctor
Baztán y Urniza. |
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| La corona fue costeada
con las joyas y donativos de todos los asturianos y construida
por el sacerdote nacido en Pola de Lena D. Félix Granda
Buylla en su taller de Madrid (Talleres de Arte Granda) según
consta en el Acta de la Coronación canónica de
Nuestra Señora de Covadonga en el duodécimo centenario
de la batalla. |
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Covadonga al inicio del s.XX |
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En
el siglo XX Covadonga experimenta una actividad muy enriquecedora
para el Real Sitio. Se inaugura la línea del tranvía
de vapor “Arriondas-Covadonga” en el año 1.908 junto
con el “Hotel Pelayo” construido también según
los planos de Federico Aparici. Se Construye el “Hostal Favila”,
edificio de singular nobleza que actualmente ocupa en parte
la Escolanía y en parte el Museo. Este edificio había
sido construido para, como propiamente su nombre dice, hostal
de peregrinos modestos según los planos de Miguel García-Lomas
y Manchobas. |
| También
se compone el himno de Covadonga “Bendita
la Reina” de Restituto del Valle e Ignacio Busca Sagastizábal;
y se comienza a publicar el 15 de junio de 1.922 la Revista
“Covadonga”, aunque anteriormente ya se habían publicado
números extraordinarios en los años 1.917 y 1.918.
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El exilio de la imagen de la Santina |
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La
imagen de la Santina fue secuestrada y llevada a París
en 1.939, aunque no fue objeto de profanación alguna.
Estuvo en Francia en calidad de rehén para ser canjeada,
dado el caso, por algún alto jefe político o militar.
Terminada la Guerra, se hizo cargo de la Embajada Española
en París el doctor D Pedro Abadal, quien describe de
esta forma el hallazgo de la imagen: “Practiqué por
todo el edificio un reconocimiento y encontré muchas
cosas...” |
En
el desván encontré una imagen de la Virgen...con
el Niño en brazos. Era de madera policromada en su parte
anterior... “La verdad es que no la identifiqué pero,
avisado el portero de la finca, éste me aseguró
que se trataba de la Virgen de Covadonga... ”Después
de comunicado el hallazgo y dada la orden de devolverla a su
lugar fue el mismo Sr. Abadal el que la trajera en su coche
cerrado desde la embajada de España en París,
donde fue encontrada, hasta la frontera con España. El
día 11 de junio de 1.939 entraba triunfalmente en España
la imagen de la Santina. La ciudad de Irún se disponía
a recibirla con una extrema exaltación de religiosidad:
las calles estaban engalanadas... volteaban las campanas.
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La enorme muchedumbre la recibió
de rodillas y con una ovación inenarrable.
El mismo entusiasmo suscitó la Santa Imagen en San Sebastián,
Loyola, Mondragón, Vitoria, Valladolid, y León.
El día 13 llegaba a Asturias entrando por Pajares. El
entusiasmo del recibimiento fue indescriptible. Pasó
nueve días en la Catedral de Oviedo visitó Gijón,
Avilés y un sinfín de pueblos hasta que por fin
llegó a Covadonga donde con gran entusiasmo se entronizaría.
Fue recibida en el llamado campo del
Repelao por el Cabildo de la Colegiata el seis de agosto, depositándose
la imagen de la Virgen en la Cueva del Auseva a la una y media
de la tarde. |
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Reformas de la Capilla de la Santa Cueva |
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La
capilla de la Cueva, en su aspecto exterior, parecía
tener poca estética, la belleza natural de la Cueva aparecía
empañada por la capilla construida en 1.874. |
La aspiración constante del Cabildo
fue siempre establecer una reforma de manera que, conservando
la Cueva su estado primitivo, sirviera de templo natural a la
imagen de la Virgen. Y ninguna de las reformas que se había
proyectado hasta entonces llenaban estos deseos. |
Terminada la guerra civil inició el
Cabildo constantes gestiones cercanas al Gobierno nacional pidiendo
ayuda para reparar los daños en Covadonga y sobre todo para
emprender la restauración de la Santa Cueva. Se creó
un Patronato Pro-Covadonga el cual solicitó el informe de las
Reales Academias de San Fernando, de la Historia y de la Dirección
General de Bellas Artes.
El Patronato encomendó al notable arquitecto
asturiano D. Luis Menéndez Pidal, que hiciera el proyecto de
reforma de la Cueva con arreglo al informe dado por las academias.
Pronto dieron comienzo las obras de reforma tal como se contempla
en la actualidad, desde el paso subterráneo en forma de túnel
hasta la actual forma de la misma Cueva. En el interior se construye
una Capilla-Sagrario cubierta con madera de castaño policromada
y dorada por el Valenciano Juan García Talens.
En su espadaña se colocó una
campana donada por el ayuntamiento de Gijón y fundida en los
talleres Adaro en dicha villa. Lleva, entre otras, la siguiente inscripción:
“Llamo al peregrino a la morada Santa María de Covadonga,
inspiradora de Pelayo, Rey de Gijón” En el interior de
la Capilla-Sagrario se encuentra grabada en sus muros la siguiente
leyenda: “De la Madre la victoria y del hijo el aliento para el
camino pues los alimentó con flor de trigo y con miel de la
roca” |
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La visita del Papa Juan Pablo II |
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Los días 21 y 22 de agosto
del año 1.989 el Papa Juan Pablo II, peregrino de la
fe a Santiago de Compostela, quiso visitar pastoralmente la
iglesia particular de Asturias, después de haber tenido
encuentro con ella en el “aeropuerto de la Morgal”, en el
concejo de Llanera, peregrinó a Covadonga siendo recibido
en la explanada de la Casa de Ejercicios, donde pernoctó,
por el Cabildo del Real Sitio y feligreses de la Parroquia.
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| Al día siguiente se reunió con el Patronato del
Real Sitio y gruta de Covadonga en la antigua Colegiata, subió
seguidamente a la Santa Cueva y ante la imagen de la Santina
oró largamente recitando al final una hermosa plegaria.
A las diez de la mañana celebró la Eucaristía
en la explanada de la Basílica. Con él concelebro
toda la Conferencia Episcopal Española y una gran representación
del Presbiterio Diocesano. Asistió a la misma una gran
cantidad de fieles. Anteriormente, siendo Patriarca de Venecia,
había visitado ' Covadonga el Cardenal Roncalli, futuro
Juan XXIII; ocurrió el 21 de julio de 1.954 quedando
impresionado con la imagen de la Virgen de Covadonga y de su
Santuario. |
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Se llevó con él una réplica
que posteriormente, al ser elegido Papa la llevó consigo
colocándola en su dormitorio del Vaticano y a la que
dedicaba su primera oración de la mañana. |
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Las reliquias de S.Melchor y S. Pedro Poveda en Covadonga |
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El
Arzobispo de Oviedo, doctor Díaz Merchán, presidió
el día 10 de mayo de 1.997, en Covadonga, una solemne
Eucaristía con motivo de la recepción, por parte
del Cabildo Colegial, de las reliquias de San Melchor y del
Santo Pedro Poveda, que se unirían a las de los Santos
Padres del siglo V, San Atanasio y San Basilio. Las reliquias
de San Melchor, cuyos restos descansan en la capilla de Covadonga
de la Catedral de Oviedo, han sido donadas por el Cabildo Catedral
Ovetense.
Las de San Pedro Poveda,
fundador de la Institución Teresiana en 1.911 en Covadonga,
se encontraban en la casa que la citada Institución tiene
en Los Negrales (Madrid) donde reposan sus restos. Poveda fue
canónigo en Covadonga entre los años 1.906 y 1.913.
La arqueta, realizada por el orfebre Carlos Álvarez,
imita en dimensiones y formato a la Caja de las Ágatas
que se conserva en la Cámara Santa de la Catedral de
Oviedo. |
| Tiene unas
dimensiones de 40 x 30 cm. lleva grabada la Cruz de la Victoria
y la corona de la Virgen. También está embellecida
con elementos decorativos simbólicos, como la corona
de laurel de la victoria y la palma de los mártires.
Con la recepción de las reliquias y la instalación
del nuevo arca se dieron por finalizados los trabajos de remodelación
del Presbiterio de la Basílica de Covadonga al que
se ha incorporado en un lateral una Virgen sedente, obra de
Juan Samsó, un ambón, una Cruz de la Victoria
y se ha rectificado la base del altar.
En el año 2.001 se inauguró
el nuevo órgano de la Basílica fabricado por
la “Organistería Actores” de Torquemada (Palencia)
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La iconografía de la Virgen de Covadonga |
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¿Cómo
fue la primitiva imagen de la Santina? Nada se sabe.
Si sabemos que tenía una hechura humilde, rústica,
tosca escultura románica quizás como la que se
guarda en la pequeña capilla del pueblo de Teleña
(Cangas de Onís) a la que curiosamente también
se le llama Santina. En la Parroquia de Cillaperlata, Diócesis
de Burgos se encuentra una imagen de Ntra. Sra. de Covadonga
que es la titular de la misma y que preside el retablo mayor;
es de hechura más reciente, posiblemente de la Baja Edad
Media. Ambrosio de Morales, en su ya citado “Viaje Santo” de
finales del siglo XVI habla de una imagen de Ntra. Sra. de Covadanga
de “obra nueva y bien hecha”. ¿Sería una copia
de ésta imagen h que el Obispo Caba11era de Paredes colocó
en un altar que se encontraba 'a la entrada de la Cámara
Santa en dicha Catedral?. |
¿Cuál
fue la que pereció en el incendio de 1.777?
Demasiadas interrogantes difíciles
de responder. La que regaló el Cabildo de Oviedo ¿era
una copia de la que allí se encontraba? Posiblemente
si. De todas maneras la que actualmente se conserva en Covadonga,
la llamada imagen de la Santina S. XV – XVI, fue restaurada
par el Obispo Sanz y Forés en el siglo pasado modificándosele
el rostro debido al deterioro en el que se encontraba. Con la
inauguración de la Basílica de Covadonga, se volvió
a la primitiva tradición al colocarse una imagen de Ntra.
Sra. de Covadonga en actitud sedente a modo de Trono de la Sabiduría.
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En
estampas y grabados se encuentra la imagen de Ntra. Sra. de
Covadonga. La Real Congregación de Naturales y Originarios
de Asturias en Madrid, hizo una tirada de estampas en papel
con la imagen de la Virgen de Covadonga tal como, se conserva
en el altar de la desaparecida iglesia de San Luis en Madrid
en el S. XVIII. |
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